Chill out en la Marina de Cope

Abre en la playa del Sombrerico el primer chiringuito del parque regional

El chiringuito de la playa del Sombrerico. Al fondo, Cabo Cope. FOTO: ALFONSO SOLER

El chiringuito de la playa del Sombrerico. Al fondo, Cabo Cope. FOTO: ALFONSO SOLER

Los lectores que frecuentéis las playas de la Marina de Cope ya lo sabréis: ‘habemus’ chiringuito. Concretamente en El Sombrerico, hasta este verano una cala tranquila. Quiero decir sin música y sin esa ‘masa’ veraniega que elige el lugar en el que se baña en función de si puede o no tomarse una cerveza. El caso es que la apertura de este establecimiento ha provocado ya algunos días un colapso de la zona de aparcamiento, con estampas nunca vistas de coches estacionados en la carretera.

Y aquí viene el dato que justifica la presencia del chiringo en este blog: esa playa está en un espacio protegido, aunque no lo parezca (el Parque Regional de Cabo Cope-Calnegre), y la Dirección General de Medio Ambiente no ha sido consultada, pese a que es preceptivo (me informan en Medio Ambiente de que lo están mirando).El bareto (tipo chill out, con su Buda de escayola y su DJ) sí cuenta con los permisos del Ayuntamiento y de la Dirección General de Transportes, Costas y Puertos.

La autorización no la ha concedido la Demarcación de Costas, me aclaran en este organismo, porque el chiringuito no se ubica en el dominio público sino en una parcela privada de servidumbre de reserva. La misma en la que hasta hace poco se amontonaban grandes cantidades de neumáticos (Taller Móvil, se anunciaba en un cartel). Habéis leído bien, neumáticos: residuos contaminantes apilados sobre una duna fósil (un tanto arrasada, eso sí) casi al borde del mar en un parque regional. Ya os contaré si, pasado el verano y desmontado el chiringuito, regresan las ruedas.

Nada en contra de los chiringuitos, por cierto, aunque es llamativo que más de año y medio después de la sentencia del Tribunal Constitucional que restituyó los límites de este parque regional, aún no se vean señales de que la Administración trata este lugar como un espacio protegido. Por el contrario, la agricultura intensiva sigue avanzando, en algunos casos casi hasta la orilla del mar.

Como en la playa de La Galera, frontera entre los términos municipales de Águilas y Lorca, donde ha sido roturada recientemente una amplia parcela hasta el límite del camino que bordea las playas. Todo legal, me aseguran desde la Comunidad Autónoma, porque, pese a los años de barbecho, se trata de una finca agrícola consolidada. ¿Procederán de estos terrenos las piedras que se amontonan como túmulos funerarios enfrente, sobre el acantilado?

Fuente: Los pies en la tierra, la verdad

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